Page 19 - Revista Tecnoagro No. 194 Octubre 2025
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Control Biológico 17
Bacterias y virus entomopatógenos
Bacillus thuringiensis (Bt): clásico biopesticida, con nuevas cepas que atacan diferentes lepidópteros.
Serratia entomophila: bacterias que afectan plagas de raíces.
Nucleopoliedrovirus (NPV): específicos contra gusanos defoliadores (Spodoptera spp.).
Ventaja competitiva: su alta especificidad minimiza impacto sobre fauna benéfica y polinizadores.
Biotecnología aplicada al control biológico
La innovación actual no solo está en los organismos, sino en la tecnología que los administra:
Drones liberadores de insectos benéficos: usados en berries y hortalizas para dispersión homogénea de parasitoides.
Dispositivos de liberación lenta: cápsulas biodegradables con hongos entomopatógenos que se activan con la humedad del suelo.
Visión artificial e IA: cámaras que detectan focos de plagas y liberan controladores biológicos de manera dirigida.
Feromonas + biocontroladores: estrategias integradas para confundir plagas y reducir su reproducción.
Retos del control biológico en agricultura orgánica
Condiciones ambientales: calor excesivo o radiación solar reducen la eficacia de organismos vivos.
Costos iniciales: liberaciones masivas requieren inversión.
Capacitación técnica: su éxito depende de tiempos y dosis correctas.
Falta de estandarización regulatoria: no todos los países reconocen los mismos biocontroladores en orgánico.
Perspectivas de mercado
El mercado global de biocontroladores alcanzará
los 15,000 millones de USD en 2030 (Allied
Market Research).
América Latina, con México, Brasil y Perú a la
cabeza, será una de las regiones de mayor
crecimiento por la demanda de productos frescos
libres de residuos químicos.
Los compradores internacionales ven en los
biocontroladores un sello de calidad y
sostenibilidad, lo que fortalece la competitividad
de productores orgánicos mexicanos.
Conclusión
El control biológico ya no es una práctica
complementaria, sino una estrategia central en la
agricultura orgánica moderna.
Los avances biotecnológicos permiten a los
productores contar con insectos,
microorganismos y tecnologías de liberación
cada vez más sofisticados.
Para el productor, adoptar el control biológico no
significa solo reducir plagas, sino invertir en la
resiliencia del agroecosistema, proteger la
biodiversidad y asegurar acceso a mercados
internacionales que demandan inocuidad y
sostenibilidad.

