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Una cámara térmica de bajo costo abre nuevas posibilidades para utilizar mejor el agua
¿Podemos detectar que un cultivo necesita agua antes de que la falta sea evidente a simple vista? Investigadores mexicanos desarrollaron una cámara térmica de bajo costo que, instalada en un dron, permite medir la temperatura del dosel vegetal y obtener información relacionada con el estado hídrico del cultivo. La innovación fue probada en maíz y el costo reportado de sus componentes electrónicos fue de aproximadamente 135 dólares.
El manejo eficiente del agua es uno de los mayores desafíos de la agricultura mexicana. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), alrededor de tres cuartas partes del agua utilizada en México corresponden al sector agrícola. Mejorar su aprovechamiento no depende únicamente de modernizar los sistemas de riego: también necesitamos saber con mayor precisión cuándo y dónde necesita agua el cultivo.
Una investigación publicada el 9 de julio de 2026 en la Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas propone una alternativa interesante.
Investigadores de la Universidad Autónoma Chapingo y del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) desarrollaron una cámara térmica de bajo costo para instalarse en un sistema de aeronave pilotada a distancia —RPAS o dron— y utilizarla para monitorear la temperatura del dosel.
¿Cómo puede una cámara detectar la falta de agua?
Cuando una planta dispone de suficiente agua, la transpiración contribuye a enfriar sus hojas. Ante una deficiencia hídrica, la planta reduce la apertura de sus estomas para disminuir la pérdida de agua y, como consecuencia, puede aumentar la temperatura del follaje.
Ese cambio térmico puede detectarse mediante sensores infrarrojos.
La ventaja de llevar el sensor en un dron es que ya no se analiza solamente una planta. Es posible recorrer una superficie mayor e identificar diferencias dentro de la parcela.
Una imagen convencional muestra cómo se ve el cultivo. La termografía agrega información sobre cómo está respondiendo térmicamente.
Un sensor de aproximadamente 135 dólares
El dispositivo mexicano utiliza un sensor infrarrojo MLX90640, un microcontrolador Teensy 3.6 y almacenamiento mediante tarjeta microSD.
El costo reportado por los investigadores para los componentes electrónicos fue de aproximadamente 135 dólares estadounidenses.
Es importante aclararlo: no significa que por esa cantidad pueda adquirirse un sistema agrícola completo. La cifra corresponde a los componentes del dispositivo experimental; deben añadirse dron, cámara RGB, integración, procesamiento y operación.
Aun así, el desarrollo es relevante porque uno de los obstáculos para extender la termografía agrícola ha sido precisamente el costo de los equipos especializados.
El software también forma parte de la innovación
El sensor utilizado genera originalmente una matriz térmica de sólo 32 × 24 píxeles.
Los investigadores procesaron las imágenes mediante interpolación bicúbica hasta obtener una representación de 640 × 480 píxeles y posteriormente las fusionaron con imágenes RGB.
Esto no aumenta la resolución física original del sensor, pero facilita el procesamiento y la interpretación espacial.
Además, era necesario distinguir el cultivo del suelo, sombras y espacios entre plantas. Para ello se utilizaron técnicas de procesamiento digital que permitieron generar una máscara del dosel vegetal y analizar específicamente su información térmica.
La innovación, por tanto, no consiste únicamente en una cámara.
Es la combinación de sensor + dron + imágenes RGB + procesamiento digital.
Probada sobre maíz en Chapingo
El sistema fue evaluado en tres parcelas de maíz de aproximadamente 0.8 hectáreas cada una en el campo experimental “Ranchito” de la Universidad Autónoma Chapingo, en Texcoco, Estado de México.
Los investigadores realizaron 18 vuelos entre julio y septiembre de 2024 y compararon las temperaturas obtenidas desde el aire con mediciones directas realizadas mediante un porómetro LI-COR LI-1600.
El resultado fue una raíz del error cuadrático medio (RMSE) de 0.74 °C.
Esto no significa que el dispositivo sustituya automáticamente a instrumentos científicos de mayor costo, sino que bajo las condiciones evaluadas presentó suficiente proximidad con las mediciones de referencia para mostrar su potencial como herramienta de monitoreo agrícola.
Del riego programado al riego informado
Aquí está la verdadera importancia del proyecto.
Una parcela no es uniforme. Cambian suelo, pendiente, drenaje, exposición solar, densidad vegetal y disponibilidad de agua.
Aplicar exactamente la misma cantidad de agua en toda una superficie no necesariamente significa regar eficientemente.
La termografía puede ayudar a identificar zonas donde el comportamiento térmico del cultivo indique que algo merece atención.
En el futuro, esta información podría combinarse con humedad del suelo, estaciones meteorológicas, imágenes satelitales y modelos de evapotranspiración para tomar decisiones de riego mucho más precisas.
Una tecnología prometedora, no una solución mágica
También debemos reconocer sus limitaciones.
Las mediciones térmicas pueden verse afectadas por radiación solar, temperatura ambiental, viento, humedad, altura de vuelo y características del sensor.
Además, existe una distancia importante entre demostrar que un prototipo funciona experimentalmente y convertirlo en una herramienta utilizada diariamente por productores.
Será necesario evaluarlo en superficies mayores, otros cultivos y diferentes condiciones ambientales.
El productor tampoco necesita únicamente un mapa térmico.
Necesita saber:
¿Dónde existe estrés? ¿Debo regar? ¿Cuánta agua? ¿El problema realmente es hídrico?
Ése será el siguiente gran paso: transformar los datos en recomendaciones agronómicas.
Democratizar la agricultura de precisión
Durante años, la agricultura de precisión ha sido asociada con equipos sofisticados y grandes inversiones.
Pero sensores económicos, microcontroladores, drones y procesamiento digital están comenzando a modificar esa ecuación.
No significa que un dispositivo económico tenga las mismas prestaciones que un equipo de alta gama. Significa que para determinadas aplicaciones quizá sea posible obtener información útil sin requerir inversiones prohibitivas.
En un país donde el agua representa uno de los principales desafíos agrícolas, poder identificar diferencias en la respuesta hídrica de un cultivo desde el aire puede convertirse en una herramienta importante.
La innovación desarrollada en Chapingo parte de una pregunta sencilla:
¿podemos detectar que una planta necesita agua antes de verla sufrir?
Los resultados muestran que estamos avanzando en esa dirección.
Fuentes
Pérez-Paredes, J. J. et al. (2026). Desarrollo de cámara térmica para RPAS utilizada en monitoreo del estado hídrico de cultivos. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas, 17(4). DOI: 10.29312/remexca.v17i4.4097.
Universidad Autónoma Chapingo.
Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).
Comisión Nacional del Agua (Conagua).

















